esta es mi estrella

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Santiago González Mayor.  

Presidente de la Asociación Socio-Educativa Educar con Estrella.León.

Formación académica y cualificación profesional:

  •  Diplomado en Trabajo Social, Universidad de León.
  • Habilitado como Educador Social por el Colegio de EESS de Valladolid.
  • Mediador Familiar. UNED.
  • Diplomado y Máster en Pedagogía Sistémica Cudec por la Universidad Multicultural Doctor Emilio Cárdenas de México (UDEC).
  • Técnico en Actividades Físicas y Animación Deportiva (TAFAD).
  • Coordinador de Tiempo Libre.

  Experiencia Profesional

  • En la actualidad es Coordinador-Educador del programa Surco perteneciente a la Fundación Juan Soñador. León.
  • Desde 1993, imparte  charlas, cursos, monográficos y asesorías de temas ya sea relacionados con el crecimiento personal, socialización, educar en contextos difíciles dirigidos a educadores, familias, escuelas de  padres, asociaciones de mujeres, profesores, estudiantes de secundaria y universitarios. Como a la gestión y dinamización de equipos de dirección y coordinación de entidades de diversa índole.
  • Trabajador Social en el Hospital San Juan de Dios.
  • Coordinador de la “Ruta del Papel”, proyecto de inserción laboral para la cultura gitana. León. Dependiente del Secretariado General Gitano.
  • Experiencia en animación y estimulación para personas mayores en el Hogar Colón. León. 1994-1997.
  • Coordinador, monitor (educación de calle) en: la Asociación “Mástil” (donde fue presidente) implicada en la animación en el tiempo libre de niños, niñas y jóvenes en situación de desventaja del barrio de “las Ventas” en León. Con la Escuela de Tiempo Libre “Alquite” y en las actividades de sensibilización para niños y jóvenes de la ONG Manos Unidas.
  • Fue Voluntario y Delegado Provincial de la ONG para el Desarrollo Manos Unidas.
  • Ejerció de cooperante con la ONG´D S.E.D en Honduras. Centro “Horizontes al Futuro” de niños de la calle en Comayagua (Honduras) y formación de agentes para el desarrollo en Taulabé.
  • Acogedor Familiar para la Gerencia  de Servicios Sociales de León.
  • Profesor y colaborador en la Escuela de Tiempo Libre “Alquite”.
  • Cofundador y coordinador de Programa Cauce, Fundación Juan Soñador. León.
  • Socio fundador del Centro de Desarrollo Integral y Personal “Colibrí”.

Y ahora si tienes un ratín te voy a contar cuál es mi estrella:

Mis padres Eduardo y Gloria me ofrecieron el más grande de los regalos, poder existir y hacerlo rodeado de un buen número de hermanos a los que quiero, admiro y disfruto. Nací en León en 1967, tengo por tanto 48 años. Los vecinos del barrio de las “Ventas”de León me han visto crecer y correr entre sus calles. Hasta 6º de EGB estudié en el colegio público de las “Anejas muy cerquita de mi casa. Allí aprendí a leer, escribir y descubrir que el mundo era más grande que los límites de mi casa. El resto de la EGB, bachiller y unos años de filosofía los cursé entre el Seminario Diocesano de León y el Centro D.Bosco. Además de adquirir las competencias necesarias para continuar mis estudios superiores, descubrí el valor de la amistad, el compromiso, los valores, la poesía, el deporte. Viví la adolescencia y los primeros años de la juventud.

Fue en aquellos años, con 18 quizá 19 cuando me reconocí subido a un tren que sin preguntarme… comenzó a mostrarme una ruta plagada de estaciones en las que parar y experimentar.

Hoy, después de un montón de años continuo en este tren con los brazos  apoyados en una de sus ventanillas,  dejo que mis recuerdos comiencen a mostrarme quien soy.

Descubro como las acciones educativas con niños, adolescentes y jóvenes fuera del ámbito escolar ha sido y es  un movimiento interno que aparece en mi  vida y que impregna cada una de las iniciativas en las que me he visto inmerso. Iniciativas que han aparecido en mi vida de igual forma que ahora, asomado a una ventanilla de este tren.

Cuando menos lo espero, descubro un paisaje con una luz especial, colores atrayentes  y el cartel de una estación que lleva un nombre y una estrella. Entonces un sentimiento profundo me empuja a bajarme y experimentar lo que ocurre. Y ocurre que me he encontrado con personas  inmersas en sus realidades  y al mismo tiempo descubro que nos une un mismo impulso, una profunda sensibilidad para observar y crear, lanzar propuestas e iniciativas que insospechadamente conducen a un objetivo  muy sencillo, que las personas sientan  y tomen la fuerza de su vida y la Vida.

Estación “Mástil”. Aquí estuve a finales de los 80 hasta mediados los 90  para desarrollar actividades de animación y acompañar a niños y adolescentes de mi barrio, las Ventas, en  León. Y campamentos de verano en Bañugues (Asturias). Cuando los niños se hicieron grandes les propusimos fines de semana para ellos, capacitarles como pre-monitores… En Mástil sentí la fuerza y la alegría de la infancia y el paso a la adolescencia. Descubrí a familias con dificultades, a niños que vivían en centros y la implicación de tantos jóvenes que pasamos por esta estación. Años de “asociacionismo”, buscar recursos, asumir responsabilidades como la presidencia de una asociación y sentir que también llega el día en el que toca despedirte y continuar el camino en este tren.

Estación Facultad de Trabajo Social “Nuestra Señora del Camino” León. Aquí me formé como Trabajador Social. Profesores que me mostraron  teorías sobre la acción social a lo largo de la historia, colectivos, sectores, servicios, recursos, la derivación y la coordinación… herramientas  básicas que me ayudaron a comenzar a trabajar. En esta facultad también encontré compañeros con los que compartía inquietudes y ganas de emprender. La tesina de fin de carrera la titulé “Un Trabajador Social para la comunidad”. Fui afortunado en las prácticas que me propusieron en la facultad y durante dos años estuve en el Hospital de San Juan de Dios (León). Su departamento de Trabajo Social vivía la profesión intensamente y allí aprendí de cerca lo que significaba ser un profesional de este sector. Las familias, la enfermedad, el dolor, la esperanza, las recuperaciones, las perdidas, el cambio de vida… El premio a estos años fue el contrato  y confianza que la dirección del Hospital me mostró al finalizar los estudios. La experiencia en este hospital la recuerdo ahora como un “suma y sigue” de encuentros, vivencias, realidades…

Sin duda que estos  90 fueron intensos y además un tiempo dedicado a la acción, el tiempo libre, el deporte por esta razón me apeé en la estación T.A.F.A.D (Técnico en Actividades Físicas y Animación Deportiva). Los profesores de Giner de los Ríos y compañeros me enseñaron a utilizar el cuerpo, actividades físicas en la animación y bienestar de los niños y especialmente de las personas mayores. Durante años trabajé como Técnico deportivo en el Ayuntamiento de San Andrés (León) y con los más, más mayores en una Residencia  Mixta dependiente  y  en Hogares para la Tercera Edad dependientes todos ellos del IMSERSO.  Con las personas mayores no solo comprendí la historia de mis abuelos, de la tierra donde nací sino también la alegría, el entusiasmo, desparpajo, la “desvergüenza” y la generosa ternura que los años regala a estas personas y a las que tanto recuerdo y agradezco. De esto hace ya más de veinte años… aquellos hombres y mujeres ya no están pero  ciertamente permanecen sus sonrisas en un rincón de mi alma.

En estos años me subía y me bajaba del tren para ir y venir de estación a estación, más que un tren parecía un metro por las prisas, los horarios apretados. Tiempos de compromiso solidario y voluntariado en asociaciones y Ongs como Manos Unidas donde comenzamos a formar un grupo de jóvenes y compartir con las mujeres que desde años atrás dedicaban su tiempo en campañas de sensibilización por los colegios, por las calles… Reuniones, encuentros, asambleas, proyectos…  Ser el Delegado de León, en esta organización, me sirvió para asumir responsabilidades, tomar decisiones, gestionar recursos y coordinarme con otras delegaciones…

La cercanía con los grupos y responsables de la animación marista en León me posibilitaron, durante años, compartir muchas experiencias  personales, formaciones de calidad y profundamente intensas que me ayudaron a comprender lo que viví durante estos años:  estudios universitarios, relaciones personales, primeros trabajos y colaboración en Ongs porque de Manos Unidas pasé a SED (Solidaridad Educación y Desarrollo). Con SED crucé el océano para llegar a Honduras, en concreto a las aldeas próximas a Taulabé, donde compartí, entre cerros y cafetales, vida con las familias campesinas . Un “jugo”, café, frijolitos y mucha “plática” sirvieron para aprender a mirar de otro modo y a distinguir la sonrisa serena y profundamente honesta.

El Centro  “Horizontes al Futuro” en Comayagua (Honduras) me ayudó a conocer otra experiencia de niños que llegaban de la calle, de familias, educadores y responsables que recorrían en moto la ciudad  buscando niños, recursos…

Fui reincidente con la estación Honduras y deseo que la vida pueda ofrecerme otro billete en esa dirección.

En aquella época también me sentí recorriendo el andén  de otra estación con estrella “Alquite” Escuela de Tiempo Libre. Allí colaboré intensamente durante unos cuantos años. Me formé, fui partícipe del desarrollo de la Escuela y pude mostrar lo que había aprendido. Formador, docente de la educación no formal, de jóvenes que descubrían el valor  de la escucha, de las emociones, de la organización de equipos de trabajo. Cursos en León, Valladolid, Zamora, charlas por los pueblos… Compartir esfuerzos, proyectos que surgían de la “nada” y crecían desde la ilusión y el buen hacer. Compañeros dispuestos y capaces… Desde entonces Alquite ha sido y es un lugar donde como colaborador y amigo, me siento capaz y puedo mostrar, libremente…quien soy.

Se terminan los 90 y entre Manos Unidas, SED, Alquite…el tren sigue su camino, un camino que todavía hoy es insospechado. Por sus pasillos y entre traqueteos me encuentro con  pasajeros con los que compartí un nuevo viaje. Unos provenían de los salesianos, otros acaban de terminar sus estudios universitarios. A todos nos une algo. Es una misma mirada, una misma sensibilidad social. Queremos ofrecer algo que surge de nosotros. Estamos dispuestos a inventar alternativas, hacer realidad proyectos que fabricamos en numerosas reuniones, en visitas a otros colectivos… Y las ruedas de este tren no paran, no descansan.  Un viaje que llega hasta hoy dieciséis años después. Con aquellos primeros pasajeros descubrí una nueva ruta que nos llevó hasta los niños, jóvenes que se encuentran bajo la protección de la administración. “Menores de protección”.  Aquel grupo se llamó Cauce y  con los Salesianos de León, el cauce dio vida a proyectos como Surco,  Hogar Tutelado Tragaluz, Emancipa y Centro de Día “Fontana”. Este impulso se unió a otros y aparecimos en la estación “Fundación Juan Soñador”. En todo este trayecto he podido mirar, sentir, imaginar, escribir, compartir. Ser parte del impulso, del desarrollo de sus proyectos como educador, coordinador y lo más importante, poder estar al servicio de la vida de niños, de chicos y sus familias. Rostros que primero fueron desconocidos y que ahora ocupan un lugar muy especial en mi vida.

En cada uno de estos viajes siempre he querido bajar del tren para recorrer las calles, los contextos. Me gustan los colores, los olores, las palabras y los sentimientos callados. He podido encontrar personas sabias con los que compartir y aprender. Descubro que cuanto más largo es el camino más me queda por aprender y más callado me vuelvo.

Recuerdo ahora cómo hace unos años la ventana de mi compartimento se abrió de repente y un chorro inexorable de vida me traspasó sin darme cuenta. Nuevos compañeros de viaje me mostraron  las Constelaciones Familiares y a Bert Hellinger. Y al alzar la mirada el paisaje era cada vez más amplio, más profundo. Descubrí una estrella llena de luz, la Pedagogía Sistémica de Angélica Olvera, de Alfonso Malpica, del CUDEC en México. Con este impulso creamos en León el Centro Colibrí para favorecer el desarrollo integral y personal.

Y ahora, acompañado por mi mujer y mis dos hijos, me veo  apoyado en esta ventanilla, con un profundo sentimiento de gratitud, satisfecho por las experiencias vividas, por tantas estaciones llenas de estrella. Con comprensiones que dan luz a mi historia y que me conducen a continuar esta maravillosa aventura que no es otra que disfrutar con cada nuevo acontecer, sin esperar, con lo que sé y sobretodo abrazando la maravillosa sorpresa que me espera en la siguiente estación cuyo nombre desconozco…pero eso, sí  con la certeza de saber que tendrá una  brillante estrella y deseoso de compartir contigo una nueva experiencia.

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5 comentarios en “esta es mi estrella

  1. Anónimo dijo:

    Precioso…..!!!!!!!
    Me ha encantado leer la historia de tu estrella….. Y la forma tan bonita de ver por donde ha viajado, los lugares que ha conocido y la gente que se ha unido a ella…!!!!!
    Ánimo…. En este nuevo viaje…!!!!!!

    • santyagocarlos dijo:

      Cuando miro mi vida sonrío y me descubro en el tiempo que me ha tocado vivir, rodeado de todo y de todos. Ver la vida sintiendo tu estrella ayuda a contemplar la de los otros con sus familias, con su historia con lo que son.

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