tocar el miedo para tocar el cielo

volar por encima del miedo

el 2 de junio me subí  por primera vez en un globo. Unos días atrás mi amigo Javi preguntó, ¿quieres volar en globo?.

De la pregunta pasé a la posibilidad y está me gustaba. Después, cuando la posibilidad podía ser real, comencé a poner peros…y estos abrieron la puerta a la duda y el miedo.  La ilusión… se desvanecía.

Hay chicos y familias que saben cual es el camino que muestra una posibilidad hacia el cambio… Cuando ya están a punto de avanzar, se detienen y se quedan donde estaban, en el dolor, la dificultad, la carencia. Todo cambio implica despegarse de la tierra conocida, de las emociones conocidas, de las “salidas” conocidas…aunque sea una “pensión para seis”. Aparece el miedo y el riesgo a dejar de pertenecer a una realidad que les identifica.

Se hace necesario acompañar el miedo, moverse con él y empujar hacia la posibilidad. Etiquetamos las situaciones de riesgo: familias en riesgo e hijos también en riesgo. Quiero entender este “riesgo” si lo utilizamos para arriesgar y tomar el miedo para crecer y cambiar. El otro riesgo a veces es incluso una forma de vida y como otras… “respetables”

Demos la oportunidad a sentir miedo, riesgo. Nosotros, padres, educadores, agentes sociales, también vivimos experiencias de miedo donde necesitamos reconocernos, sentirnos en él y dar un impulso arriesgado hacia otro lugar. Incluso cuando percibimos y distinguimos el miedo en los demás y aún así, podemos sostenerlo.

El que se encuentra con miedo ante la tesitura de un avance, por grande que sea la incertidumbre… ya está preparado para el siguiente paso. El miedo tan solo es lo que necesitamos para avanzar. Porque el miedo es el límite de nuestro propio crecimiento.

El día 2 de junio no estaba solo. Mientras veía como Javi se hacía pequeño, yo sentí miedo. Fue unos instantes, tan sólo. Mientras, veía a Javi con su presencia, su manera de acompañar alegre y seguro, fue suficiente para  empujarme a disfrutar de una maravillosa experiencia, volar por encima de mis miedos y reconocer la realidad desde otro punto de vista…  la que desde la tierra nunca hubiera sentido…tocar el cielo.

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Os invito a que disfrutéis del vuelo conmigo…

autor: Santiago González Mayor

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5 comentarios en “tocar el miedo para tocar el cielo

  1. Anónimo dijo:

    Si uno no es de piedra, asusta siempre abandonar la “zona de confort” para salir hacia una zona de aprendizaje, desconocida, que puede traer descubrimientos y felicidad. O no. Hay un riesgo, una apuesta que puede salir cara, o cruz. Incluso, aunque la llamada “zona de confort” (lo conocido) no nos satisfaga plenamente, existe la tendencia a mantenernos ahí, perdiendo la posibilidad de añadir experiencias a la vida. No deja de ser un curioso contraste.

    • santyagocarlos dijo:

      Tu sabes que me he sentido acompañado por ti en muchos, muchos momentos. Siempre estás, me escuchas dando tu toque personal a cada acción. Y esta vez estuviste en el suelo dándonos impulso y luego tu mismo te uniste a disfrutar del cielo. Gracias, Javier.

  2. Toño dijo:

    El miedo es algo innato al adulto, el niño no tiene miedo sino que lo va “mamando” de las experiencias de los adultos que les rodean. El miedo se contagia, se alimenta, se lleva… y cuando no se puede controlar se etiqueta en el otro. Es bueno sentir miedo, vivir los límites, sentir la censura porque sino no podríamos disfrutar del resto de la vida.

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