volver para ser lo que ahora toca

volver

durante el verano, en vacaciones, nos gusta volver, recorrer el barrio que nos vio crecer, el pueblo de los abuelos, de nuestros padres, con su color y olor especial, saludar a la gente, recordar anécdotas y escuchar las preguntas de siempre.

Volver a un espacio conocido y lleno de “raíz“, volver a lo de siempre para volver a mirar lo que queda por hacer, lo que nos espera, la creatividad, los proyectos, las inseguridades.

Ser padre, ser madre es apostar por el futuro que inherentemente son los hijos y ese futuro se vive desde este presente, cada día con cada intención y apuesta. Educar como padres significa, entre otras cosas, posicionarse ante un hecho, dar una opinión ante una pregunta, responder ante una posibilidad nueva, enfadarse y alegrarse y sentir a cada paso la pasión, la  sorpresa, la emoción, el miedo, la aventura, la confianza, el peligro…la satisfacción. Ser padres para vivir con tus hijos y vivir con lo que se tiene y como se puede..

Para lanzarse a la vida como padres es recomendable volver, de vez en cuando, “al campo base” . Y para un padre el regreso al pueblo, al barrio es volver como hijo. Estar en casa, revisar lo ocurrido, retomar el vínculo, la pertenencia, la identidad para lanzarse nuevamente compartiendo el esfuerzo, distinguiendo objetivos, metas y el precio de estas.

Volver como hijos para ser padres.

Mirar a nuestros padres como hijos incluso cuando los padres ya no están pero a los que se puede recurrir siempre para agradecer nuestra vida y la vida que hemos transmitido a los hijos.

Volver para seguir, volver para avanzar, volver para creer que es posible.

Como educador también vuelvo, en ocasiones a lo que creo fundamental para mi, lo que me ha hecho permanecer durante años acompañando la vida de muchos chicos y chicas. Mi alegría profunda, la creatividad, la fidelidad a la propia vida, el miedo que me ayuda a avanzar, la confianza en los compañeros, la organización de los tiempos, la admiración de los nuevos retos, el aprendizaje continuo y los abrazos…

porque en el abrazo siento el yo y el tu que se encuentran en un punto para después despedirse, encuentros y despedidas en un solo instante… así es la vida.

Como padre, como educador, necesito volver como hijo, con lo que soy,  para estar en lo que ahora me toca y estar dispuesto a mirar lo que todavía no ha llegado a ser.

autor: Santiago González Mayor

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