a los jóvenes hundidos

17 marzo

a los jóvenes hundidos.

Sin saber ni como cada circunstancia caía pesada como copos implacables que fueron enterrando la capacidad de avanzar.

A cada paso se hunde más en la realidad de la propia impotencia. Aparece la soledad, el miedo.

Huye, escapa de todo hasta encontrarse con la nieve hasta la cintura y siente que no hay nadie alrededor, tan solo el frío helado que paraliza el siguiente paso.

Resiste  para sostener las miradas, los comentarios de los que hasta ayer consideraba de los suyos. Resiste para sostener la propia vida.

Mira alrededor y tan sólo escucha el aullido del miedo. Sus lobos están cada vez más cerca. Resiste, resiste.

Y llegó el momento. No puede más. No hay resistencia.

Tuvo que rendirse y dejarse caer, doblegarse.

Su agotamiento venció al  horror, al pánico, al miedo.

Cerró los ojos derrotado.

Solo así se encontró con quien era, con sus errores, sus impotencias, sus dolores, sus heridas. Ellas le dieron el calor que necesitaba para seguir viviendo.

Es su peor pesadilla. Sus pesadillas también le convierten en lo mejor de él. Y sintió vida, y abrió los ojos.

Huir, resistir…¿hasta cuando?

 

 autor: Santiago González Mayor

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s