a qué sabe el abandono

el abandonojunio 2015

¿a qué sabe el abandono?, ¿tiene sabor el abandono?

Hay separaciones que se graban en el alma. Separaciones de instantes, de horas al nacer. Separaciones a los tres años. Separaciones a los 14, separaciones a los 24,36,49,55,67,80…

Separaciones que saben a abandono. Y con el abandono la perdida de calor en la mano ante la ausencia de la otra mano. Silencio expectante del corazón a la espera del susurro conocido, de nombrar el nombre que ya no será tu mismo nombre. Las piernas se vuelven pesadas y los pies se aferran al último recuerdo, al último encuentro. No hay movimiento, todo se vuelve de piedra.

Y con el paso del tiempo la inmovilidad aparece cuando hay oportunidad de establecer vínculos y relaciones en libertad. El sabor del abandono se paladea ante las dificultades de comenzar y consolidar una relación que algún día pueda desvanecerse.

No es necesario pedir ayuda. Alargar la mano para recibir y sentir… que no hay nadie. Mejor ser autosuficiente.

¿A qué sabe la desconfianza, el eterno reclamo de lo que se fue? ¿Dónde estás cuando miras la mirada del que siempre espera un retorno?

Familias de piedra, chicos de piedra . Con vidas paralizadas desde la infancia y a la vez  fuertes,  enormemente fuertes que a pesar de su silencio helado, siguen caminando hacia delante con un peso que no es totalmente suyo.

Nosotros, educadores, padres podemos acompañar el camino hasta ese dolor para mostrar lo que fue el origen de su dolor y se hagan cargo tan sólo de eso. Para que puedan liberarse del peso de la culpa del que abandona, un peso lleno de amor, un peso que rellenaba la ausencia pero que nunca fue suyo.

autor: Santiago González Mayor

ilustradora: Cristina Álvarez Almirante.

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2 comentarios en “a qué sabe el abandono

  1. maria dijo:

    HAy abandonos que acompañan toda la vida como el que experimentan los hijos que se entregan en adopción ….son mareas de dolores que van y vienen, espuman, susurran , pero que a la vez dan vida gritan esperanzas como gaviotas en las playas … no creo en la autosuficiencia para rescilenciar… de la misma forma que alguien te abandona, hay alguien que te tiende la mano y te sana … ni siquiera en el abandono de ti mismo eres capaz de sanarte tu solo …. Y felicidades por cierto a la ilustradora , precioso

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