¿Con qué vida te quedarás hoy?

octubre-2016

Ya han pasado unos cuantos años desde el día en que abrí los ojos y comencé a descubrir este mundo. Durante todo este tiempo ha ocurrido un poco de todo. Si ahora me pidieran escribir una autobiografía… ¿cómo lo haría? ¿En qué aspectos debería fijarme? ¿En mi familia? ¿Las etapas de crecimiento? ¿La escuela y los estudios? ¿Amigos? ¿Aventuras? ¿Vacaciones? ¿Viajes? ¿Proyectos? ¿Trabajos? ¿Relaciones amorosas? ¿Ser padre? ¿O en todo aquello que imaginé y que ya no sabría distinguir si fue verdad o simplemente un sueño? ¿O en lo que nunca pude nombrar por el dolor que infringió?

Y descubro las vidas que he vivido y todas han tenido que suceder para ser lo que ahora soy. Pero si me encuentro con una persona, le cuento una historia, y si me encuentro con otra, ya será diferente o al menos tendrá otros matices. De alguna manera «adapto» mi relato a la versión que se requiere en cada momento. Y no necesito mentir, ni buscar lo que «interesa escuchar». Tan sólo aparece lo que se precisa para dar coherencia al presente, a lo que el otro puede entender, a lo que necesita escuchar.

Hace unos días hablaba con José María, compañero de trabajo, y recordaba la película La Vida de Pi. Al final de la película unos agentes de seguros, al escuchar la historia de vida de Pi, le piden que cuente otra que puedan creer. ¿Cuál sería la historia verdadera?

Soy educador y desde hace más de veinte años he visto a muchos chicos y chicas que han vivido historias increíbles, llenas de coraje e impregnadas de dolor… pero la historia que cuentan es, en muchas ocasiones, la que yo estoy dispuesto a creer.
Solo el paso del tiempo, el respeto a entrevistas llenas de silencios, la confianza y la honestidad me han permitido escuchar otras historias que «ayer» yo mismo no estaría dispuesto a escuchar.

Cada una de las vidas de una misma persona es verdad. Cada narración es verdad. Porque muchos, cada día, necesitan ser creíbles, ser parte y aceptados: en el aula, en el parque, en el grupo de amigos. Como educador aprendí que todas las vidas son ciertas y que la que hoy escucho es la que se precisa contar.

Autor: Santiago González Mayor
Ilustradora: Cristina Álvarez Almirante

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